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Nodens, uno de los principales Dioses Arquetípicos.

Los Dioses Arquetípicos son uno de los tipos de dioses establecidos por Derleth para estructurar la literatura lovecraftiana. El más destacado de este grupo es Nodens, gran señor del Abismo. Existen innumerables Dioses Arquetípicos, sin embargo, solo unos pocos son conocidos.

AparienciaEditar

Surcarán los espacios vacíos y llegarán a esta Tierra para juzgar en ella con severidad a Sus antiguos esclavos; y recorrerán la Tierra, terribles en Su cólera, como Torres en Llamas caminando entre los hombres. En verdad, está escrito que Terribles son los Dioses Arquetípicos cuando su cólera se desencadena.” –Cita del Necronomicón (El Horror en la Galería, Lin Carter)

Así es como se describe de manera general a los Dioses Arquetípicos. Derleth se refirió a ellos brevemente de esta manera en El que acecha en el umbral, posiblemente basándose en el pasaje Éxodo 13:21 de la Biblia.

Existen Dioses Arquetípicos que cuentan con formas específicas, la mayoría siendo antropoides, como es el caso de Nodens. Aun así, existen Dioses que se alejan de la figura humana, como Kthanid, idéntico a su hermano Cthulhu y uno de los más poderosos en su grupo.

Historia y rolEditar

August Derleth Editar

Y sucedió lo que habían anunciado los antiguos, que Él fue tomado por Aquellos a Los que había Desafiado, los Cuales Le arrojaron al Último Abismo del Mar y Le dieron por morada la torre, cubierta de corales y moluscos, que se alza en las ruinas de la Ciudad Sumergida (R’lyeh) y está sellada por el Signo Ancestral. Más Él se encolerizó contra Los que así le habían encerrado y Su cólera despertó la de ellos, que descendieron sobre Él por segunda vez y Le impusieron la semblanza de la Muerte. Él ha quedado soñando en la torre, bajo las aguas, y Ellos han regresado al lugar de donde venían, que algunos lo llaman Glyu-Vho y está entre las estrellas. Desde allí miran a la Tierra [desde] el tiempo en que las hojas caen hasta el tiempo en que el labrador vuelve a los campos. Y Él permanecerá soñando en Su Casa de R’lyeh, hacia la cual acudieron Sus esclavos, nadando y con grandes esfuerzos, y allí aguardan su despertar, pues ellos carecen de poder para tocar el Signo Ancestral y temen su poder, mas no ignoran que el Ciclo se ha de cumplir y Él será libre una vez más para volver a abrazar la Tierra y hacer de ella Su Reino y gritar Su último desafío a los Dioses Ancestrales. Y a Sus hermanos sucedió como a Él, que Los tomaron Aquellos a Los que habían Desafiado, los Cuales Los arrojaron al destierro. Aquel Que No Puede Nombrarse fue lanzado al Espacio Exterior, más allá de las estrellas y los Otros también fueron desterrados y la Tierra quedó libre de Ellos. Y Los Que Vinieron con apariencias de Torres de Fuego retornaron al lugar de donde venían y nadie Los vio más. Y en toda la Tierra vino la paz y no fue interrumpida. Mas Sus esclavos se reúnen y traman en secreto para liberar a los Primordiales, y esperan a que el propio hombre descubra los secretos y penetre en lugares prohibidos y abra la puerta.” –Al Azif: El Libro del Árabe (El que acecha en el umbral)

Derleth introduce a los Dioses Arquetípicos como una fuerza contraria a los Primigenios (grupo que aquí incluye a los Dioses Exteriores), con el propósito de organizar los Mitos y explicar porque los Primigenios se encuentran dormidos o encerrados.

Los Dioses Arquetípicos fueron los señores de los Primigenios, hasta que estos se rebelaron y desafiaron a sus maestros. Se describe el conflicto como una lucha de proporciones cósmicas que tuvo lugar en el principio de los tiempos, antes de que existiera la humanidad o incluso la vida en general, donde los Primigenios y los Arquetípicos se enfrentaron en destructivos combates.

A pesar de que algunos de los Primigenios eran tan poderosos que trascendían las limitaciones del espacio y el tiempo, los Arquetípicos fueron victoriosos, sellándolos en el tiempo y el espacio y encarcelándolos en lugares remotos de la Tierra, o en otros planetas y/o dimensiones, haciendo uso del Símbolo Arcano en algunos casos. Los Primigenios más poderosos fueron desterrados del mismo universo, lanzados al caos primordial de los orígenes, siendo este el caso de Yog-Sothoth y Azathoth, al cual también despojaron de inteligencia por ser el líder de la rebelión.

Derleth presenta esto como una lucha entre el bien y el mal, pues él interpreto los mitos como una alegoría de el eterno conflicto de estos dos conceptos. Los Arquetípicos representan el Bien universal, y los Primigenios el Mal universal, comparándolo con los ángeles caídos, el destierro de Satanás realizado por Dios.

Todas las creencias religiosas, todos los mitos, cualquiera que sea la cultura a que pertenecen, poseen una cierta analogía en sus fundamentos. Siempre giran en torno a la lucha de las fuerzas del Bien y las fuerzas del Mal. [...] los Dioses Arquetípicos [...] representaban el Bien original. Los Primordiales representaban el Mal. [...]

¿No resultaba, en definitiva, una mitología muy semejante a las demás? Los Dioses Arquetípicos pudieron convertirse, andando el tiempo, en la Trinidad de las religiones judeo-cristianas; los Primordiales, para la mayoría de los creyentes, se transformaron después en Satán y Belcebú, Mefistóteles y Azrael." –El sello de R'lyeh

En historias tardías, Derleth parece cambiar esta concepción un poco. En un comienzo, presentaba la idea del bien y el mal con seguridad y como algo verdadero, es decir, los Primigenios eran moralmente malévolos, y los Dioses Arquetípicos moralmente benévolos; pero en historias póstumas ya no es tan directo.

En La sombra fuera del Espacio, por ejemplo, se dice que la idea de una lucha del bien contra el mal fue una interpretación humana, sugiriendo que las deidades no tienen una moralidad realmente definida.

Habían habitado la Tierra hasta que se vieron envueltos en la titánica batalla entre los Dioses Arquetípicos y los Primordiales por la dominación del cosmos. De aquella batalla, según me dijo, se derivaba el mito cristiano para la humanidad, pues las mentes simples de los hombres primitivos habían concebido sus recuerdos ancestrales como una batalla entre el Bien y el Mal.

Lin Carter Editar

Y los Dioses finalmente fueron abandonados y engañados por sus esclavos, y juraron perseguir a sus vasallos rebeldes hacia cualquier región de la existencia a la que hubieran huido, donde caerían sobre los Primigenios y los atraparían con poderosos hechizos, y dejarían prisioneros eternamente a aquellos que se habían atrevido a desafiar a sus creadores. Y sucedió que los Dioses, tras abandonar el universo que habían gobernado eternamente, se dejaron llevar por su ira y siguieron hasta este universo a aquellos que habían sido sus servidores; y se detuvieron junto a esa esfera que llaman Glyu-Vho, que es de las estrellas del cielo, para vigilar este universo; y contemplaron coléricos que los rebeldes se estaban preparando para guerrear con ellos, por lo que se enfurecieron aún más, y entonces escogieron a uno entre ellos para ser el líder de su hueste [Kthanid]; y Él les ordenó que asumieran una forma terrible, parecida a una Torre de Fuego, para caer sobre la Tierra y castigar a aquellos que se habían vuelto contra sus creadores.” –El Necronomicón: la traducción de Dee, Libro III, capitulo 6: Acerca de los que proceden del Exterior

Carter no cambia drásticamente la idea base que introdujo Derleth, pero si la expande y da muchos más detalles. En su Necronomicón narra el conflicto y lo que conllevo al estilo de las épicas mitológicas antiguas. Realiza algo similar, pero de manera más resumida y dispersa en El Horror en la Galería.

Los Dioses Arquetípicos reinaban en otro universo (posiblemente el que Brian Lumley más tarde llamaría Elysia) carente de tiempo y espacio, donde también residía originalmente la Tierra. Estos crearían a Azathoth y Ubbo-Sathla como entidades andróginas que engendrarían esclavos, los Primigenios, pero esto salió mal, pues los Dioses los “crearon mejor de lo que creían”, y las dos deidades robarían los Escritos Ancestrales, tablillas que contenían saberes milenarios de los Arquetípicos. Cuando los Dioses trataron de encontrarlos, Ubbo-Sathla usaría el saber adquirido para invocar poderes cósmicos, haciendo que la Tierra cayera de su plano existencial original y acabara en la posición actual en nuestro universo.

Los Primigenios escaparían de ese plano de la existencia y conquistarían este universo y la Tierra, pero los Dioses Arquetípicos penetrarían en esta dimensión para castigarlos, instaurando su poder en la estrella Betelgeuse, llamada Glyu-Vho en los libros canónicos de los Mitos. Después de esto, vendría la guerra.

Los Arquetípicos desterraron a sus rivales en estrellas lejanas, como por ejemplo a Cthugha en Formalhaut y a Hastur en Aldebarán, o los aprisionaron en diversos lugares de esta Tierra. Encerraron a Cthulhu en la ciudad de Piedra de R’lyeh, sumergida en las profundidades del Pacífico. Sepultaron a su hijo Ghatanothoa en una montaña de Mu. Arrojaron a Ythogtha, el segundo retoño de Cthulhu, a un abismo de Yhe, una de las provincias de Mu, y encadenaron a Zoth-Ommog en el fondo del Océano, no lejos de la ‘Isla de las Ciudades Sagradas’, que Copeland identifica con satisfacción como Ponapé. […]

Los Arquetípicos redujeron a una impotencia debilitante a las dos entidades gemelas que habían conducido a la rebelión, Azathoth, el ‘Sultán de los Demonios’, y Ubbo-Sathla, la ‘Fuente Impura’. Arrojaron al primero más allá de los límites físicos del universo, en el caos primordial del que nunca volverá, y condenaron al segundo en una región subterránea que las historias designan simplemente como ‘la gris Y’qaa’.” –El Horror en la Galería

Vale la pena mencionar que Lin Carter, a pesar de continuar con las ideas de Derleth, desecha la idea de una lucha cósmica entre el bien y el mal. De hecho, llega a decir que los seres se encuentran “más allá de las limitaciones del Bien y el Mal”. Puede atribuirse su elección como mera preferencia creativa, junto con su propósito de unificar todos los Mitos en un solo canon.

El estudioso Robert M. Price, en su introducción a El Horror en la Galería, explica la visión del conflicto entre Arquetípicos y Primigenios según Carter probablemente quería expresarlo:

Quizá deban destruirse mutuamente, lo que constituye la moraleja de la historia. Los poderes que se enfrentan no se corresponden con ninguna referencia en términos de religión terrestre. Los [Primigenios] no son demonios, ni los Dioses Arquetípicos son ángeles. En realidad, conforman un factor que nos resulta totalmente ajeno pero peligroso para nosotros, como la energía nuclear, por decir algo que podamos entender.

Dioses Arquetípicos mayoresEditar

Los Dioses Arquetipicos mayores son los miembros más poderosos y más conocidos de este bando. Aquí se encuentan, entre otros, Kthanid, Nodens, Bast, Hypnos y N'tse-Kaambl. Son los que más autoridad tienen entre los Dioses Arquetípicos, y viven en la región de Elysia.

Dioses Arquetípicos menoresEditar

Los Dioses Arquetípicos menores son un enorme grupo de deidades anónimas que sirven a los Dioses Arquetípicos mayores. Su poder en comparación es pequeño y no se conoce el nombre de ninguno.

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